martes, 28 de junio de 2016

Antiguos Vecinos de La Boca: Los recordamos

Esta es mi abuela paterna, nacida en 1882, Diega Cristina Marziale. Viuda muy joven, se dedicó al trabajo social -pobres del barrio- para la iglesia San Juan Evangelista. Era misionera, de la orden de los franciscanos. 
Sin embargo, a pesar de todo lo que trabajó, de su compromiso con los pobres e indigentes, nadie de esa iglesia fue capaz de recordarla. Vivió en distintos lugares de La Boca, tan pobres como ella. La recordaré, siempre! 
Francisco Carlos Colombo. Este es mi papá. También vecino de la Boca. Italiano, naturalizado argentino. Había nacido en 1911. Un hombre muy inteligente. Gran jugador de ajedrez. Le gustaba la ópera. Trabajó toda su vida. Llegó a la Universidad, pero tuvo que abandonarla para trabajar.
Mi tía María Rosa Colombo, al lado, mi papá. Ella había nacido en Milán. Sombrerera, bordadora y cantante lírica de la iglesia San Juan Evangelista. Todo lo que tocaban sus manos florecía. Una mujer muy bella, a quien quise con todo mi corazón

Fogata de San Juan frente al Museo Quinquela!



Desde hace cuatro años el Museo Benito Quinquela Martín propone estas celebraciones que convierten las calles en un espacio de encuentro comunitario que honra nuestra luminosa herencia cultural. 

Cumpliendo con el compromiso de preservar el patrimonio inmaterial que nos identifica, en un barrio soñado por el arte.
Agradecemos a todos los vecinos, artistas, instituciones y comunidades educativas, y muy especialmente al Distrito de las Artes, por haber dado forma a otra fiesta de la cultura boquense.


Gracias Marta Sacco.

jueves, 5 de mayo de 2016

Comisión de Vecinos de la calle Irala: incidentes ocurridos ayer en el barrio

MUY GRAVE: 

Comparto mail que recibí de Vecinos de Irala, una organización de La Boca:


Urgente: Transcribimos la información recibida, que ya está siendo cubierta por los medios y repudiamos enérgicamente el accionar de los violentos.
Además de las opiniones con respecto a cómo se maneja el destino de las tierras públicas, y a las diferentes opiniones que podemos tener a ese respecto, no hay dudas de que el desmanejo de la reunión del Consejo Consultivo de la Comuna 4, solo logra deteriorar aún más la participación genuina.
También deja al descubierto el grado de impunidad que creen tener quienes confían a los violentos la resolución de conflictos de políticas públicas. ¿Será que no tienen argumentos para defender la entrega de los Terrenos de Casa Amarilla?
Para participar era requisito inscribirse tanto para organizaciones como para vecinos, es decir, que tiene que resultar muy sencillo saber quienes agredieron y qué vínculos los movilizaron.
Cuando estas cosas suceden en ámbitos oficiales, nos retrasan a todos como sociedad, no merecemos que esa clase de dirigentes políticos tengan cargos públicos.
Esperemos que los agredidos tengan una rápida recuperación y que también sea rápida la justicia para encontrar y condenar a todos los responsables.
Saludos a todos.
Comisión de Vecinos de la calle Irala y Adyacencias
www.vecinosdeirala.freeservers.com
vecinosdeirala@yahoo.com.ar
Facebook: Vecinos de Irala


















http://www.vecinosdeirala.freeservers.com/

sábado, 23 de abril de 2016

Luis Colombo: Cine en La Boca


Por Luis Colombo

El cine Olavarría temblaba: tres películas: una, de Abbot y Costello; la segunda con Randolph Scott y sus disparos certeros. 
Y la última, la que más esperábamos, Gregoy Peck y Ann Blyht: él, un heróico capitán a bordo de una goleta de tres palos; ella, una princesita rusa enamoradísima del norteamericano. 
Suena la música, el cine vibra, todos queremos que Ogoth, el personaje, esquimal comedor de pescado crudo, arremeta contra los cadetes rusos, ayudados por los marineros del capitán.
Yo tenía 9 años, ahí conocí por primera vez la hermosa música de Brahams, también lo que era navegar en una goleta que parecía un barco fantasma. Era, sí, una auténtica aventura de amor, sin nada de almíbar, con puñetazos a granel y un final feliz.
Los "malos" eran los nobles rusos que después de acordar un convenio pesquero en Alaska, y la posterior venta de ese estado, se negaban a que la bella Ann Blyht cayera en los brazos del heroico capitán. Demás está decir que en la sala no sólo había niños sino hombres y mujeres adultos, y todos gritaban a la par, alentando a los audaces marinos por la victoria sobre los nobles rusos.
Era el cine, era el gran divertimento, aún la televisión no había invadido con su mensaje banal y soporífero las ilusiones de nuestra niñez. Eran los cowboys de John Wayne, Randolph Scott, Gregory Peck, era "Duelo al sol", y nosotros boquiabiertos esperando el puñetazo o el disparo de pistolero certero.
Los domingos teníamos la opción que ofrecía el oratorio de Don Bosco, en la iglesia San Juan Evangelista, una serie por capítulos (dos por domingo): Flash Gordon, "La araña inmortal", y los hermanos Bruzzone trajinando con los rollos de celuloide. Después el plato fuerte: "Las Arenas de Iwo Jima", la guerra y los japoneses, la imaginación infantil mezclada con quienes eran "los buenos" (¿quiénes "los malos"?). No faltaba Robin Hood, en su bosque de Sherwood, con la magia de Errol Flynn. 
Todo esto es recuerdo. ¿Saben los chicos de hoy quién fue el cowboy James Stewar, el que se casa en una ceremonia india con una bellísima skaw, para volver y encontrarla muerta y entonces salir a buscar venganza? No, no lo saben. 
Quizás jueguen al fútbol todavía, invierno y verano, como lo hacíamos nosotros  sobre el empedrado de la calle Caboto.