jueves, 21 de septiembre de 2017

Walter Gustavo Telesca: Inmigrantes, obreros, socialistas y masones.



Barrios de inmigrantes proletarios y asociaciones masónicas. Del libro Inmigrantes, obreros, socialistas y masones.
(Extracto de uno de los capítulos)

“El censo de 1895 estableció en el Barrio de La Boca 38.000 habitantes, de los cuales 17.000 eran argentinos, 14.000 italianos, 2.500 españoles y el resto de otras nacionalidades.

Muchos de estos inmigrantes que practicaban diversos oficios se nuclearon en el ya citado barrio de La Boca y Barracas. Surgieron así Logias como Liberi Pensatori en 1875 en la cual, 15 años después de su fundación, ya militaban 172 miembros, entre ellos, maquinistas, albañiles, carpinteros, marinos, médicos, licoristas, sombrereros, farmacéuticos, etc.

Uno de sus fundadores y presidente en el período 1875-1878 será Juan Roncoroni. Con los años integró otras Logias. Nació en 1848 en Italia y murió en 1937. Llegó a la Argentina siendo adolescente y se dedicó al comercio y, entre otros logros, fue nombrado cónsul argentino en Italia por el presidente Julio Argentino Roca (Rudecindo Roca, hermano del presidente, fue Gran Maestre en la Masonería Argentina en el período 1896-99; y Julio A. Roca (h), también masón, fue vicepresidente de la Nación entre 1932-38). Como muchos de los masones de aquella época, Roncoroni fundó y/o integró diversas entidades.


Fue uno de los detenidos por la justicia, debido a los disturbios que ocasionaron los grupos anticlericales populares que atacaron

domingo, 17 de septiembre de 2017

Recuerdo de María Rosa Colombo, una vecina de La Boca


La mujer que aparece en esta foto, al lado de mi papá, es su hermana, María Rosa Colombo, mi tía.
Se trataba de una mujer con muchas virtudes, además de su belleza: tejía, bordaba y, además, era una sombrerera inigualable. Pero, además, fue una gran cantante: cantaba en el coro de la iglesia de La Merced y también en la iglesia San Juan Evangelista, de La Boca. 
Había nacido en la ciudad de Milán, y por eso, sus sobrinos, le decíamos "milanesa", haciéndole un chiste, que le causaba mucha gracia.
Como era muy amiga del "padre" del barrio de La Boca, don Benito Quinquela, fue gracias a ella que nosotros, sus sobrinos, pudimos ingresar en el Jardín N 6, ubicado en la calle Lamadrid.
Se había casado con Antonio Teijeiro, un gallego oriundo de El Ferrol, marino mercante, mayordomo en varios barcos, antes de ingresar en la Flota Mercante del Estado.
La cuestión es que su marido, por su trabajo, la dejaba sola durante meses, a cargo de sus hijos, Rosa Avelina y Carlos José Antonio, nuestros primos.
Este es un recuerdo familiar, pero también un homenaje a una vecina del barrio de La Boca, que hizo mucho bien por la gente.


sábado, 12 de agosto de 2017

Barrio de La Boca: Denuncia

Barrio de La Boca: Denuncia: MUY IMPORTANTE  Nos informan que habrían pedido la renuncia a todo el staff del Puente Vial Peatonal

Denuncia




MUY IMPORTANTE 
Nos informan que habrían pedido la renuncia a todo el staff del Puente Vial Peatonal "Nicolás Avellaneda "
Esto obedeceria a un vaciamiento que tendría como objetivo privatizar el manejo del mismo previo a la re inauguración del antiguo puente transbordador con el cual ya tendrían pensado un plan simililar y no su objetivo original unir la Capital con la Isla Maciel sin costo
De esta manera no solo peligran las fuentes de trabajo sino también el Centro Cultural "El Puente " que cubre ambas orillas con actividades culturales libres y gratuitas
Cabe destacar que la iniciativa de recuperar este puente surgió de la asociación Vecinos Terrenos Casa Amarilla en el año 2004 cuando se presento el expediente firmado por 8 (ocho) vecinos de ambos lados del riachuelo
En resumen no hay boteros por capricho de un juez que actuó como virrey y tal vez pronto se deberá pagar en ambos puentes

domingo, 8 de enero de 2017

Leopoldo Marechal: Del libro días como flechas

Canción

El Río de tu Sueño cantará el abecedario del agua.
Tendrá árboles, como llamas verdes
chisporroteando alondras;
y altos bambúes cazarán el girasol de las lunas
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.

El alba será un loto que perfuma
la muerte de tus noches;
de picotear estrellas estarán ebrios tus pájaro-moscas.
Habrá remansos y un polen que hace dormir al viento
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.

Con mi remo al hombro he visto zarpar cien días.
Mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja...
Con mi remo inútil, a lo largo de las noches,
busco el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.





Canto de otras vidas

Silencio,
sangre de campanas muertas.
Llanto de las casas vacías
que imploran un retorno de niños...

Yo sé un canto sin nombre
que fructifica en el silencio.
Una canción de aquellas que soldaban tus párpados
cuando la lámpara florecía
en los aposentos mojados de sombra.

Entonces hubo dedos color de reloj
y un perfume de llantos antiguos en la ropa vetusta.

(Hay que tirar guijarros musicales
al fondo del silencio:
el silencio responde con su voz de agua muerta.)

¡Tus manos!
Veo tus manos desgarradas
en cinco tiras de cansancio.

¿En qué viejo episodio se gastaron tus dedos?
La vida fue un liviano cascabel en tus ropas
¡y has echado a rodar el juguete del mundo
yo no sé en qué mañana de libro con viñetas!

El cántaro vacío de tus ojos
ha mordido la fuente de algún sol en pañales...

(Todo está en el silencio
y en la fatiga de tus brazos.)

Una mañana tus ojos de Simbad arponearon el sol.
En madera profunda
tallaste el mascarón de un navío fantasma:
un mascarón de gestos petrificados
que mordió la carne frutal de aquel día sin nombre.

Entonces un mar sin leyendas
habló de tu origen a dioses color de esponja.

Y el viento no había pisoteado todas las distancias.
El viento niño rompió el juguete de tus Cantos
y hacía danzar en sus horcas
a los piratas de tu miedo...

¡Quién te dijo una noche que la muerte
sólo un tapiz de sueño era!

¡Quién te enseñó una noche de qué modo la vida
se acostaba en sus linos,
como tú, de pequeño,
cuando en los labios de tu madre
nacían llavines de música para tus ojos!

¡Quién te habló de la muerte
y de un retorno en caballos festivos!

(Yo sé un canto de abuelas;
el silencio responde...)

¡Tus pupilas
-amente fieles a la hoguera
que abrió incurables llagas en la noche de añil!

¡Qué vieron tus pupilas? ¿Qué vieron
la barba color hoja seca de los ancianos
t6rax de hombres adustos
hablaban un lenguaje aprendido en la boca del viento?

Una voz deshizo el collar de tu nombre,
una voz musical de nodriza recién castigada...

¡ Todo está en el silencio!
He ahí tus pasos amigos de una tierra sin edad.
Y la mujer a tu carne ceñida, igual que una ropa de llamas.
Y un amor traslúcido como el reír de los niños
que mataron pichones de alondra junto al Río Dios.

Todo está en el silencio
y en la fatiga de tus brazos.
Has roto la ventana de un Olimpo sin risas
y salieron los dioses en pantuflas
esgrimiendo sus rayos de juguete...

¡De qué metal será la palabra
que infantilice los labios del mundo!

¡Qué harás con tus manos de cinco tiras
en el puente de las noches, cazador sin sueño!

Yen el oeste un pájaro se alza:
con el pico enhebrado de música
viene cosiendo el traje de una edad.


De "Días como flechas" 1926

No se dejen engañar.

El barrio de La Boca es mucho más que el club Boca Juniors, que la Fundación Proa y que la calle Caminito. No se  dejen engañar. 
Creo que así pensaba Quinquela, quien, estoy segura, si se levantara de la tumba y viera el estado ruinoso en que se encuentra el barrio, se volvería a morir.
"Pintoresco", para calificar el barrio, es palabra que habría que desterrar. Esa palabra esconde otras tristes palabras: miseria, suciedad, hacinamiento, lumpenaje, decadencia.