La Boca!... Día de la inauguración de "Caminito"!!!!! Gracias Patricia Nuñez, gracias Claudia Parral!
sábado, 12 de marzo de 2016
sábado, 27 de febrero de 2016
El luto que no cesa...
Lamentablemente, este jueves, dos efectivos del cuerpo de bomberos, los cuales intervinieron en la tragedia de Iron Mountain, pusieron punto final a su existencia.
Los fallecidos fueron identificados como Diego Oneil, que era bombero de La Vuelta Rocha y Mario Colantonio, que dejó una carta antes de quitarse la vida, pertenecia al escuadrón de San Telmo. Ninguno de los dos habrían podido soportar, pese al paso del tiempo, la muerte de su compañero, Facundo Ambrosi.
El primero de los fallecidos era bombero de La Vuelta Rocha, mientras que el segundo de San Telmo
En tanto, los fallecidos se sumaron a la lista de Maximiliano, Sebastián y de Leonardo Day, Anahí Garnica,Eduardo Adrián Conesa, Damián Véliz y Juan Matías Monticelli, todos estos bomberos de la Policía Federal. Ademas, murieron allí Facundo Ambrosi, compañero de Sebastián del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Vuelta de Rocha, sumado a Pedro Barícola y José Luis Méndez Araujo, de Defensa Civil porteña.
Memoria
El pasado 5 de febrero, familiares de las victimas de la tragedia reclamaron justicia, al tiempo que recordaron que a dos años del hecho, todavía no hay imputados en la causa, con el agravante que dos pericias determinaron que se trató de un incendio intencional.
En tanto, los fallecidos se sumaron a la lista de Maximiliano, Sebastián y de Leonardo Day, Anahí Garnica,Eduardo Adrián Conesa, Damián Véliz y Juan Matías Monticelli, todos estos bomberos de la Policía Federal. Ademas, murieron allí Facundo Ambrosi, compañero de Sebastián del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Vuelta de Rocha, sumado a Pedro Barícola y José Luis Méndez Araujo, de Defensa Civil porteña.
Memoria
El pasado 5 de febrero, familiares de las victimas de la tragedia reclamaron justicia, al tiempo que recordaron que a dos años del hecho, todavía no hay imputados en la causa, con el agravante que dos pericias determinaron que se trató de un incendio intencional.
domingo, 21 de febrero de 2016
María del Carmen Colombo: "En el círculo mágico", texto inédito...
Abuela fertilizaba las plantas con bosta de caballo. Ella misma, pala en mano, se encargaba de recogerla de la calle --en esa época todavía era común la tracción a sangre.
El caballo del verdulero proveía el abono. El verdulero lo estacionaba enfrente de casa. Y allí iba presurosa la abuela, se acercaba con cuidado a la cola del animal, y con destreza su pala retenía los desechos, que después iba acarreando esforzada y contenta. A veces el caballo doblaba apenas la cabeza intentando espiar por el cubre ojos, como hacen las personas cuando alguien les va a aplicar una inyección. Pero después movía la cola con desgano, aliviado al adivinar la presencia de la abuela.
Daba pena el percherón. Haber nacido caballo –murmuraba ella al verlo ahí, siempre de pie, bajo el sol o la lluvia. Meta cinchar, tirar del carro. Parecía comprenderlo, íntimamente. Cuando algún vecino le preguntaba, ¿y, doña, como va?, la abuela, apocada, como si viera reflejada su existencia en el destino proletario del animal, tirando, m’hijo, tirando, respondía.
Las plantas crecían fuertes y hermosas. El potus no era la excepción. Sus hojas empezaron a asomarse tímidas entre los helechos. Nosotros al principio no le prestamos atención. Pero silenciosamente la planta fue desatando la majestad de su presencia. Y, así, de largos tallos que adivinábamos jugosos se abrieron unas hojas inmensas y acorazonadas, color verde intenso, que no necesitaban de la luz para brillar, tan lustrosas eran.
En el rincón del patio donde el potus reinaba en su belleza, mi hermana y yo jugábamos a las visitas. A la hora de la siesta arrastrábamos una mesita desvencijada, dos o tres banquitos, lo que quedaba de un jueguito de té. Tomábamos agua y comíamos galletitas embebidas en esa agua hasta hartarnos. Cuando no disponíamos ni de una miga de pan cortábamos ramitas de malvón, de helecho; hojitas y pétalos de jazmín del país, que tragábamos, sin chistar, entre reverencia y reverencia.
Lo de recurrir a las plantas fue idea de mi hermana. A ella le gustaba experimentar con cosas nuevas porque se aburría con facilidad. Siempre introducía variantes en los juegos. Y yo me entregaba emocionada, como a la espera de un significado desconocido, que, seguro, pensaba, iba a llegar de un momento a otro gracias a sus ocurrencias. Su inventiva era inagotable y la aplicaba también en idear respuestas rápidas en caso de tener que afrontar consecuencias. Son las hormigas, decía, lo más campante, cuando la abuela, apenada, descubría los destrozos en sus plantas.
A mí el papel de cómplice me hacía sentir bien, como si hubiera sido aceptada en el exclusivo club de chicas más grandes. Además, me decía, si la mentira llegaba a ser descubierta, sería ella la que cargaría con el reto. Quién iba a creer que a alguien tan sonsa como yo se le podría ocurrir semejante picardía.
Una tarde mi hermana quiso experimentar con los brotes del potus. Los fue arrancando y, de a pedacitos, los sirvió en uno de los platos. “Pase, pase y sírvase, doña Amalia” me dijo, imitando el tono de una de esas señoronas que teníamos como vecinas. Comencé a masticar los brotes mientras intentaba disimular el malestar que me producía el sabor amargo de una especie de jalea viscosa. En algún momento me pareció que mi hermana me miraba como esperando algo de mí, una reacción apropiada al juego quizá. Pero mi boca supo antes de qué se trataba. Boca, lengua, paladar, y mis encías desprotegidas ante la tormenta de agujas y alfileres que descendía por mi garganta. Corría por el patio escupiendo y gritando. Mi hermana, asustada, me alcanzó un vaso de agua, después uno de leche. Probé también un huevo crudo, mordí un tomate, tragué harina, levadura, miel. No sé en qué momento desapareció el alfiletero de mi boca, tampoco recuerdo haber hablado de este incidente con mi hermana. En casa nadie se enteró de lo sucedido. Pero por una semana no pude ir al colegio por la indigestión.
Durante los días de convalescencia me acordaba del caballo. Cerraba los ojos y lo imaginaba trotando desnudo vaya a saber por qué campo infinito. A veces, detenía la imagen a voluntad, como para retratarlo. Si él olfateaba la hierba me provocaba náuseas, entonces, pasaba rápido a otra escena, una en donde lo veía acariciando el agua de lluvia de los charcos con su lengua rosada.
María del Carmen Colombo
martes, 19 de enero de 2016
Benito Quinquela: Verdes y rosados.
QUINQUELA DIXIT:
“Yo soy un vecino de La Boca, un vecino más, nacido y criado aquí, en este suelo, al borde de estas aguas trajinadas y bajo este cacho de cielo argentino. Soy substancialmente, en cuerpo y alma, un producto humano de este barrio, mi barrio” (1938).
Obra: BENITO QUINQUELA MARTÍN - “Verdes y rosados” - Óleo - 105x125 cm. - 1967.
“Yo soy un vecino de La Boca, un vecino más, nacido y criado aquí, en este suelo, al borde de estas aguas trajinadas y bajo este cacho de cielo argentino. Soy substancialmente, en cuerpo y alma, un producto humano de este barrio, mi barrio” (1938).
Obra: BENITO QUINQUELA MARTÍN - “Verdes y rosados” - Óleo - 105x125 cm. - 1967.
sábado, 19 de diciembre de 2015
Brindis en el Museo Benito Quinquela Martín
Gracias Marta Sacco!
Recordatorio::
Recordatorio::
Hoy, sábado, 19 de diciembre a las 13hs, brindemos en el Museo, por que cada año, la magnífica obra de Benito alcance mayor visibilidad! Vengan: Alejandra Fenochio, Fabiana Valgiusti, Carlos Gradin, Carlo Pelella, Osa Poderosa, Eloísa Cartonera, Miranda Mirandita, Maria Del Carmen Colombo,Eduardo Spindola, Margarita Romero, Antonia Meile, Magdalena Madoerin,Anahi Caceres, Elena Blasco, Al Ver Verás, Martina Noailles, Paula Felix-Didier, Alicia Porcel de Peralta, Mabel de la Boca, Tao Bosque, Gustavo Alberto Cañaveral, Lorena Suarez, Antolin Magallanes, Luciana Salvá,Martina Fraguela, Leticia Fraguela, Raíces Con Blanca Rébori, Blanca Rizzo,Beatriz Giri, Marcelo Weissel, Patricia Camargo
El Museo Benito Quinquela Martín invita a despedir el año y a celebrar todas las acciones que se realizaron, reflejando que el espíritu de su fundador sigue vivo en la comunidad.
¡Con el fin de agradecer la invalorable compañía de todos los vecinos, organzaciones e instituciones, y brindar por todos los proyectos del año entrante, los esperamos el sábado 19 de diciembre a las 13hs. en el Museo!
sábado, 14 de noviembre de 2015
Museo Quinquela Martín: Esculturas
Gracias Marta Sacco
El Museo presenta su catálogo de esculturas.
"Las colecciones del Museo Benito Quinquela Martín - Esculturas", es la publicación realizada en conjunto con el Espacio de Arte de Fundación Osde, y se da en el marco de una puesta en valor integral de nuestro patrimonio escultórico.
Entre esas acciones hay varias novedades, como la remodelación de la sala de mascarones de proa, y la reapertura de las terrazas con más esculturas, y luciendo los colores que les había dado Quinquela en su momento...
martes, 3 de noviembre de 2015
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